Coches, gas, humo. Un rugido. Sales de casa corriendo, buscas algo, pero ni tú mismo sabes el qué. La felicidad no, está claro, pues ya la tengo. Entonces, ¿qué buscas? Buscas un sitio en el que gritar, huir de todos, desaparecer. En realidad, no quieres irte para siempre, simplemente sería... ir, gritar y volver. Nadie notará tú ausencia. Lo sabes, y ya no hace daño, es algo que tienes asumido desde hace años. A veces pienso que es el destino el que ha querido que yo sea así. He creado una coraza que pocos ya pueden pasar, una burbuja que no se puede reventar. Seguramente en el fondo siga siendo el mismo de siempre. Aquel... aquel niño sin preocupaciones... Aquel que no le hacía daño a nadie... Aquel niño inocente, feliz.

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